La incorporación del equipo INDIBA ACTIV CT8, que ha sido posible gracias al apoyo de la Fundación Solidaridad Carrefour, ha enriquecido la forma en que acompañamos a los niños, niñas y jóvenes en sus procesos de rehabilitación. El impacto de esta herramienta va mucho más allá de los datos: se percibe en los avances cotidianos de las personas atendidas, en la tranquilidad de sus familias y en la mejora del servicio que prestamos.
En la evolución clínica, la disminución del dolor, la reducción de la inflamación y la mayor facilidad para moverse han permitido que muchos menores recuperen actividades que antes evitaban. En casos de rigidez muscular o secuelas motoras, la tecnología contribuye a relajar el tejido y preparar el cuerpo para el trabajo funcional, acelerando la recuperación y aportando más libertad en el día a día.

Estos progresos se reflejan en la voz de quienes viven la experiencia en primera persona. Uno de los menores atendidos, E. de 13 años, resume así lo que siente durante las sesiones: “Cuando noto las piernas más ligeras, me cuesta menos trabajar en el step.” Su percepción coincide con la de muchas familias que valoran especialmente el acceso a una tecnología avanzada que, sin este proyecto, sería inaccesible para la mayoría. Como explica la madre de un joven de 17 años: “Para nosotros es una tranquilidad poder acortar los tiempos de recuperación de nuestro hijo después de cada operación.”
El equipo profesional también destaca su aportación indicando que el INDIBA ACTIV CT8 es una herramienta eficaz y no invasiva que amplía las posibilidades terapéuticas, especialmente en los casos más complejos. Tal como señala uno de los profesionales: “Disponemos de una herramienta que nos permite apoyar en los escenarios más difíciles… y todo sin un gasto añadido para las familias.”


