A lo largo de esta entrevista, conoceremos a Carlos, un estudiante del Grado Superior en Integración Social en la Escuela Técnico Profesional Hernán Cortés, que ha realizado sus prácticas en Amica y que, a lo largo de esta conversación, nos habla de su interés por la intervención social, su vocación de ayuda y lo que esta experiencia le ha aportado en su formación y crecimiento personal.
¿Por qué decidiste hacer tus prácticas en Amica?
Más que una elección premeditada, Amica llegó como un gran descubrimiento dentro del catálogo de centros de prácticas de mi escuela. Me guié por la excelente reputación que tiene la entidad en el ámbito profesional y, sobre todo, por la curiosidad de conocer de cerca su labor con las personas con discapacidad. Todo ello, sumado a la excelente orientación que recibí por parte de mi centro de estudios, me llevó a optar por Amica.
¿Cómo conociste la asociación?
Conocí Amica gracias a una visita que organizó mi escuela técnica a la lavandería industrial “Alba III”, ubicada en Maliaño. En esa ocasión, pudimos ver de cerca el proyecto y cómo funciona un centro especial de empleo. Fue inspirador comprobar cómo la entidad descubre y potencia las habilidades y capacidades de cada persona, generando oportunidades laborales reales.
Cuéntanos un poco sobre tu experiencia de prácticas.
Mi día a día en el centro “Entorno” ha sido una aventura de mucho trabajo y aprendizaje. Al principio, como es natural, tenía dudas sobre si daría la talla o si sabría aplicar la teoría de las aulas a la realidad. Por suerte, contar con el apoyo de mi tutora de prácticas ha sido la mejor referencia posible. Ella me guió con paciencia, me enseñó las claves de la labor de un integrador social y me transmitió la confianza y motivación necesarias para dar lo mejor de mí.
Además, he tenido la oportunidad de conocer la diversidad de áreas laborales en las que trabaja la organización. Aprendí sobre la gestión residuos procedentes del contenedor amarillo y su clasificación, el proceso de destrucción de documentos confidenciales, las intervenciones paisajísticas para recuperar parajes degradados medioambientalmente y el funcionamiento de la lavandería industrial. Todo esto ha enriquecido enormemente mis conocimientos y me ha hecho tomar conciencia de la complejidad y el valor de cada proceso.
¿Recomendarías a otras personas realizar sus prácticas en Amica?
Lo recomiendo con total gratitud. Es una oportunidad de oro para aprender en una entidad que cuenta con más de 40 años de trayectoria y servicio. El equipo humano me ha apoyado incondicionalmente en este proceso formativo. Para cualquier estudiante, sin importar su área, contar con un entorno que te brinde confianza, paciencia y apoyo es la mejor guía que se puede tener.
¿Cuál ha sido tu grado de satisfacción general?
Mi nivel de satisfacción es altísimo. El aprendizaje continuo y el trabajo multigrupal han hecho que haya conseguido muchos logros que, sin yo saberlo, me había propuesto. No solo he conocido a fondo el centro “Entorno”, sino también la labor global de la asociación, incluyendo proyectos como la “Librería Solidaria” (donde recogen donaciones de libros y, con su venta, se financia varios proyectos y programas). Esta experiencia ha ampliado mi visión, enseñándome que la labor del integrador social también se conecta con la conservación natural y el cuidado ambiental.
Por último, ¿qué valores destacarías de Amica?
Sin duda alguna, destaco la profesionalidad, el sólido trabajo en equipo y el apoyo mutuo y continuo. Estos valores se reflejan claramente en la impecable trayectoria de la asociación y en el trato digno y profesional que brindan diariamente a las personas con discapacidad.


