Lucho contra una doble discriminación. Soy mujer y tengo una discapacidad.
Las mujeres en general se enfrentan a múltiples barreras en su vida diaria. Las mujeres con discapacidad nos enfrentamos a esas y a otras más difíciles de superar, como la actitud de la sociedad hacía nosotras, siendo habitual la imagen de que no somos capaces de trabajar o tener responsabilidades.
Presentamos mayor riesgo de exclusión social en prácticamente todos los ámbitos. En relación al mundo laboral, el observatorio sobre discapacidad y mercado de trabajo en España, cifra la tasa de desempleo de las mujeres con discapacidad en un 26,7%, siendo un 17% el de la población en general. Los datos muestran más desempleo y menos formación en nuestro colectivo. Pero en otros ámbitos tampoco se ha avanzado mucho, incluso en las decisiones que tomamos acerca de nuestra vida, nuestro cuerpo y nuestras relaciones apenas tenemos el control. Existe una sobreprotección familiar y de las instituciones que no permite que disfrutemos plenamente de nuestros derechos, siendo en muchos casos, ciudadanas de segunda clase. Sin embargo, a veces la discriminación sucede en nuestro propio hogar, la Fundación Cermi Mujeres en 2015, cifró en el 31% las mujeres con discapacidad que habían sufrido malos tratos por parte de sus parejas o sus exparejas.
Incluso, a veces, nosotras mismas no creemos en nuestras capacidades.
Afortunadamente, vivimos momentos de cambio, queremos tener acceso al mundo y poder desarrollar todo nuestro potencial, sin limitarnos a aquellos papeles y roles en los que la sociedad a lo largo de la historia nos ha situado.
Es labor de todos la visibilización de nuestras capacidades. Desde los medios de comunicación, que deben difundir información fiable y veraz, con un lenguaje adaptado e inclusivo para favorecer un cambio positivo de la actitud de la sociedad. Las empresas, que deben ser motor de transformación potenciando nuestra incorporación al mundo laboral. Las instituciones, con políticas inclusivas que favorezcan nuestra participación en la comunidad. Hasta las familias y profesionales, que deben empujarnos al mundo y acompañarnos en el camino, pero no caminar por nosotras.
Pedimos cosas sencillas pero que ahora mismo parecen muy complicadas. Básicamente quiero tener las mismas oportunidades, aunque sea mujer y aunque tenga una discapacidad.
Elena González Valencia
Mujer usuaria de los talleres de Rehabilitación Laboral de Amica



Bravo Elena!!
Es un gran mensaje para animarnos a todas las personas a reflexionar y tratar de mejorar el mundo que nos rodea. Eres un ejemplo!