El pasado 31 de diciembre finalizó Santander, Capital Natural, una iniciativa que durante dos años ha devuelto vida a los espacios verdes y degradados de la ciudad. Este proyecto ha reunido al Ayuntamiento de Santander, SEO/BirdLife, la Universidad de Cantabria, la Fundación para la Investigación del Clima y Amica, financiada principalmente por la Fundación Biodiversidad y complementada con un 5% de Caixabank, en torno a un objetivo común: hacer de Santander una verdadera capital natural.
A lo largo de este período, se han creado 27 minibosques urbanos mediante el método Miyawaki, una técnica japonesa de plantación densa que acelera el crecimiento natural, generado minibosques ocupan, cada uno, 300 m² y albergan 1.300 plantas, sumando en total 8.000 m² de superficie forestada y cerca de 37.000 árboles. Estos nuevos ecosistemas compactos mejorarán el microclima, capturarán carbono y ofrecerán refugio a aves, insectos y pequeños mamíferos en pleno corazón urbano.
Las zonas verdes de Santander también han experimentado una revolución silenciosa, ya que se ha implementado una gestión diferencial de siegas que respeta los ciclos naturales de las plantas, se han sembrado 20.000 m² de prados floridos para atraer polinizadores y creado 20 microjardines con unas 5.000 plantas específicas para insectos beneficiosos. Además, se ha recreado un brezal costero autóctono con 3.000 plantas, instalado 138 setos que suman 2.500 arbustos, y añadido elementos clave para la fauna como 10 charcas, 500 cajas nido, 10 hoteles de insectos, 5 comederos para aves y 20 intervenciones de madera muerta que sirven de refugio a invertebrados y microorganismos.
En paralelo, Amica, con un equipo permanente de 5 personas, colaboró en la restauración de áreas degradadas complementando trabajos de maquinaria pesada con una inversión total de 275.000 euros (unos 40.000 € por espacio). Se intervinieron 51,6 hectáreas en total: Virgen del Mar (7,3 ha), Pozonas de San Román (2,2 ha), Las Llamas (7,4 ha), Arroyo Otero (27,2 ha), Ría de Raos (1,3 ha), La Remonta (3,9 ha) y El Alisal (2,3 ha) y en ellas, se buscó la eliminación de especies invasoras y la recuperación de hábitats naturales.


