


La excursión asociativa reunió a participantes de Amica en una experiencia colectiva que combinó cultura, medioambiente y convivencia en un entorno rural privilegiado.
Carrejo se convirtió el pasado sábado en el escenario de una jornada asociativa para más de 90 personas de la asociación Amica. A pesar del intenso calor, el día se desarrolló según lo previsto y ofreció una experiencia completa que combinó naturaleza, patrimonio, sensibilización ambiental, arte y, sobre todo, comunidad.
La jornada arrancó con una ruta por la senda del río Minchón, donde muchas personas se animaron a descubrir este entorno natural tras visitar el molino harinero. Raquel, la guía encargada de acompañar a los grupos, explicó con detalle el funcionamiento del molino. Durante el recorrido, también se vivió un momento especial al dar de comer a los caballos de Jesús Herrero, alcalde pedáneo de Carrejo, quien, junto a su equipo, ofreció una cálida acogida al grupo.
Gracias a la colaboración de la Junta Vecinal de Carrejo y Santibañez, contaron con una gran carpa instalada en la plaza del museo que permitió disfrutar con comodidad de la comida y las actividades programadas durante la tarde. Allí se celebraron talleres medioambientales como la “ruleta de los residuos”, el “test del contenedor amarillo” y el juego colaborativo “Tod@s sostenibles: La aventura por un planeta más justo”, que promovía hábitos sostenibles desde el juego y la cooperación. Al final de las actividades, todas las personas asistentes se llevaron su bolsa amarilla para reciclar envases.
La música, las canciones y el baile también formaron parte de esta convivencia, en la que no faltaron momentos memorables como el cumpleaños feliz dedicado a Chema, que decidió celebrar su día rodeado de las personas asociadas o Melchor, vecino de Carrejo, que actuó como DJ, dinamizando la jornada junto a personas de Amica.
Además, los grupos realizaron una visita al Museo de la Naturaleza de Carrejo. Su directora, Marta Saiz de la Maza, y el equipo de guías ofrecieron un recorrido muy cuidado, adaptado a los diferentes grupos, mostrando el compromiso del museo por acercar el conocimiento del entorno natural a todas las personas.
El broche final lo dio la compañía de teatro La Peatonal, junto con la Fundación para la Investigación del Clima, presentó la performance Cuidarnos, el refugio, una propuesta participativa y cargada de simbolismo que invitó a reflexionar sobre el cambio climático y la necesidad de cuidarnos mutuamente. La emoción fue palpable y el gran aplauso final dio paso a un momento de encuentro en torno a una merienda con fruta, ideal para compartir impresiones antes del viaje de regreso.
El ambiente en el autobús lo decía todo: ganas de repetir. Esta excursión no solo fue una salida lúdica, sino también una celebración del poder de la colaboración y el derecho de todas las personas a disfrutar del patrimonio.
Nuestro más cariñoso agradecimiento a Jesús Herrero y su equipo, a Marta Saiz de la Maza y al personal del museo, y a la compañía de teatro La Peatonal por hacer especial esta jornada.
Esta actividad se encuentra dentro del marco del programa “Transforma la participación social”.


