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SALUD Y LIBERTAD

Salud y libertad es el brindis que hacen los romanís cuando chocan las copas. Salud y libertad. Estas dos palabras resonaban en mi cabeza continuamente en el confinamiento. Había hecho este brindis multitud de veces pero nunca había comprendido su auténtico significado. Si bien es verdad que la salud me ha faltado alguna vez, nunca me había visto privada de tanta libertad. Estando encerrada en casa sin poder ir a disfrutar de la naturaleza, no poder ver a mi familia físicamente, no poder dar un paseo o tomarme un café… sentía claramente lo que era la pérdida de la libertad.

Los romanís, también piensan, que si tienes salud para trabajar y libertad para desplazarte, puedes ser feliz. Por este motivo, al principio el confinamiento se me hizo un poco cuesta arriba, pero luego le cogí gustito al pijama, las pantuflas y desayunar despacio con mi novio. Teniendo la sensación de que éramos una familia, y no solo personas que viven juntas.

Mirando el lado positivo, he descubierto cosas nuevas y aprendido a valorar la realidad, pero no la llamada “nueva realidad” sino la antigua. Desde lo más profundo de mi corazón espero que podamos volver a ser libres, y que esta experiencia nos haga crecer como personas y como sociedad, darnos cuenta de lo que hemos hecho mal y cuidar nuestro planeta, que al fin y al cabo, es nuestro hogar.

Me acuerdo de mi amiga Laura Cancho, la poeta cántabra, que dice: “Para cruzar las aguas primero hay que amar el desierto. Y esta es la paradoja de nuestros días: para poder tener salud hemos perdido la libertad.

A.L.C.O.

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