La expedición de Zancadas sobre Ruedas ha superado el ecuador del Camino Lebaniego tras tres jornadas intensas en las que el grupo ha confirmado lo que venía a demostrar desde Cartagena: que la inclusión no se teoriza, se ejecuta.
La jornada del 2 de mayo (Cades – Cícera, 17,5 km y 764 metros de desnivel) arrancó con un falso llano: diez kilómetros de subidas y bajadas constantes que obligaron a trabajar desde el inicio.
El paisaje, siempre con el río acompañando, suavizaba la exigencia. Pero el momento clave llegó en La Fuente, donde se incorporó un grupo de la asociación AMICA. Más manos, más energía, más comunidad. Después, una subida sostenida de cinco kilómetros hasta el Collado de Hoz y una bajada complicada, marcada por el barro.
La jornada no terminó ahí. El grupo subió al mirador de Santa Catalina, frente al desfiladero de La Hermida. Silencio. Lágrimas. Impacto real. La tarde continuó por la Senda Mitológica, entre esculturas de leyendas cántabras, y terminó con una visita a la iglesia de Cícera y una cena de hermandad.


